17/12/11

¿Recuerdas la primera vez que vimos juntos el cielo?

Si la vida fuese como en aquella película, te daría todo mi tiempo. Te ganaría a ese pulso que no querrías echar (me sería tan sencillo adormilarte entre mis brazos) y te entregaría todo el tiempo que me queda. 


Porque yo no lo quiero, pero si tú lo tuvieras, tendrias la posibilidad de encontrar lo que sea que te haga feliz y espante tus miedos, y tener tiempo para disfrutarlo. Tener tiempo para ver otros muchos cielos.

¿Recuerdas la primera vez que vimos juntos el cielo?

Recuerdo el primer amanecer. Nos dieron las siete sin darnos cuenta, tú pegado a aquella ventana, yo acurrucada en el otro extremo pegada a la mía. Solo en palabras se nos fue la noche entera, y otra vez.

Recuerdo aquel amanecer. Recuerdo tu mano en mi mano y la arena en los pies, recuerdo tus manos, el golpe, la arena otra vez, recuerdo no poder ver. Amaneció, y no fue como el primero, fue peor, pero también mejor, solamente porque estabas tú.

Recuerdo todos los demás. Recuerdo cada vez que marchaba estando tú más dormido que despierto, yo más despierta que dormida. Lo recuerdo todo.

¿Sabes? Estamos entre dos mundos: uno que no reconocemos y otro que todavía no existe. Pero no tengas miedo.

Yo no reconozco mi mundo. Mi mundo de puertas para afuera en que finjo conservar la vida, y mi mundo de puertas para adentro en que puedo estar muerta.
Pero me salvó mirar todos aquellos cielos. Te lo prometo. Cada mirada, caricia, o  beso, correspondidos o no, me salvaron durante todo este tiempo.
Y ya no quiero hacerte cargar con mi peso muerto. Eres libre si así lo quieres, y no tendrás que sentirte culpable si ya no me agarro. Si no me sujeto será porque no quiero.Yo seguiré aquí todo el tiempo que dure la caída.

Sálvate mirando esos cielos. Encuentra algo, alguien, con quien contemplar todos ellos otra vez, todos diferentes, todos nuevos. Encuentra noches que sientas como yo he sentido las nuestras. Encuentra lo que yo encontré contigo, porque entonces esas sombras, esos fantasmas, serán débiles. Te lo prometo.

La última vez que me agarré a algo fue cuando escuché "Ojalá pudiera estar siempre contigo, porque eres preciosa".

Gracias. Mi querido pequeño corazón. Por si no lo sabías, por si no te habías dado cuenta, eras tú. Mi dulce, mi querido, mi pequeño corazón.  Te quiero. Te quiero tanto y más de lo que pudieras llegar a imaginar. Pero no lo imagines. Siéntelo. Y cuando lo sientas, mira el cielo. Y te prometo que no lo podrás olvidar.


¿Recuerdas la última vez que vimos juntos el cielo?






1 comentario:

  1. Me alegra que te hayas dado cuenta de que tu pequeño corazón y tú nunca os habíais separado del todo. Un abrazo y un beso!

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susúrrame

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